Cinco consejos para no frustrarse con Dark Souls

Ya quedó claro en nuestro microanálisis: Dark Souls es un juego que te pone las cosas muy fácil: es fácil morir, es fácil frustrarse, es fácil que en el...

Ya quedó claro en nuestro microanálisis: Dark Souls es un juego que te pone las cosas muy fácil: es fácil morir, es fácil frustrarse, es fácil que en el multijugador alguien te engañe o te apuñale por la espalda y te robe el fruto de tu esfuerzo. Es decir, que es difícil.

Tras haber sufrido unos cuantos reveses jugando, he decidido hacer un pentálogo de consejos para que vayáis avisados si aún no os habéis enfrentado a esta bestia. Además, como servicio extra, os ofrezco una banda sonora para leer este artículo con el tono adecuado.

1. Acepta que morirás

Tu orgullo quedará reducido a una pulpa de carne gelatinosa si crees que vas a pasarte el juego sin morir ni una vez. Morirás una vez y otra, y otra. De hecho, las probabilidades de morir aumentan proporcionalmente a la confianza que se tiene en que no vas a morir. Caerás en trampas, fallarás una esquiva, tu escudo te fallará, no serás suficiente rápido, el ataque del Boss será imbloqueable… La campaña publicitaria de Dark Souls se esmeró en describir las infinitas formas de morir en Dark Souls.No era sólo una estrategia publicitaria, era una honesta advertencia a la que es mejor aceptar.

2. Usa guías

No te avergüences, el propio juego viene con una guía descargable en la caja del juego. El tutorial es completamente opcional (una serie de textos en el suelo que los más impacientes no leerán), y una vez pasado un prólogo, eres libre de explorar el mundo en cualquier dirección, que es otra manera de decir que solo hay una dirección correcta en la que avanzar, y el juego te la señalará matándote si intentas ir por otro sitio. No sólo eso, sino que ciertos objetos o armas requieren algo más que simple exploración para conseguirse, y nada ni nadie te va a avisar de cómo  ni cuándo conseguirlos ciertos tesoros… salvo tu amigo Internet.

3. Nunca hagas caso a los carteles que dicen «Intenta saltar»

En este juego el multijugador funciona de manera un tanto indirecta: si se cumplen ciertas condiciones puedes invocar a gente real para que te ayude a derrotar a un jefe, pero al mismo tiempo te pones en peligro de que otros jugadores invadan tu partida para acabar contigo y robar tus almas, que son a la vez la experiencia y el dinero de Dark Souls.

La otra manera de interactuar con los demás es dejando mensajes en el suelo. Los mensajes se forman con palabras predeterminadas, para no romper el ambiente. El caso es que no hay ni un sólo precipicio cuyo borde no tenga el mensaje «Intenta saltar». Y es que nada impide a los demás dejar pistas falsas para los demás. «Intenta saltar» es siempre el engaño más obvio, porque basta con asomarse al vacío para desenmascarar a los trolls de Dark Souls, que no son una raza fantástica, sino una panda de cabrones (que tampoco son una raza fantástica).

4. Ahorrar es inútil

En Dark Souls te encuentras acumulando almas constantemente: cada monstruo derrotado te da almas y el mundo está plagado de monstruos. Sin embargo, al morir pierdes todas tus almas (y a veces algo más), y la única manera de recuperarlas es aparecer en tu último checkpoint y volver a abrirte paso entre los monstruos hasta el punto donde moriste. Si llegas, recuperas tu almas y se suman a las que has ganado en tu camino a recoger tus restos. Si mueres una segunda vez, esas almas se perderán para siempre.

Así pues, dado que morir es fácil, suele ser mejor comprar objetos y subir de nivel hasta que no puedas gastar más almas antes de explorar un área nueva. Acumular almas sólo para perderlas en un lugar remoto y plagado de monstruos demasiado fuertes es perder el tiempo.

5. La exploración suicida es provechosa.

Acabo de explicar que al morir pierdes tus almas, pero la buena noticia es que al morir no pierdes los objetos. Dark Souls está lleno de cofres y otros contenedores putrefactos que guardan objetos: armas, armaduras, anillos, almas concentradas, hechizos, llaves… Nada de eso se pierde al morir, lo que hace que, en momentos donde no tienes nada que perder (almas), es buena idea avanzar por zonas claramente peligrosas e investigar tratando de no luchar contra ningún monstruo claramente superior a nosotros. La táctica suele ser: corre y abre el cofre antes de que te pillen. Así puede conseguirse equipo muy poderoso que te hace la vida más fácil, aunque no os engañéis, aún así moriréis una y otra vez, no importa cuán bueno sea vuestro equipo. Sin embargo, tener que dar dos espadazos en vez de tres, o poder resistir un sólo golpe más son ventajas cruciales para sobrevivir. Si conseguís súper-objetos, recordad la primera regla: la confianza es la primera causa de muerte en Dark Souls.

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