Dragon Age: Inquisition. Análisis PS4

Ha sido una espera larga, llena de información y videos por parte de Bioware para que pudiéramos ir haciéndonos una idea de lo que nos podíamos encontrar en la nueva entrega de Dragon Age. Ahora por fin lo tenemos en nuestras manos, y después de jugarlo durante muchísimas horas os podemos contar qué nos ha parecido y si está o no a la altura de lo esperado.

Y es que ha habido grandes expectativas puestas en Inquisition, ya que Dragon Age II defraudó a gran parte de los jugadores, muy alejado del asombroso mundo que planteaba Origins: presentaba demasiada poca libertad y un argumento muy justito. Ya os adelantamos que no es el caso de Dragon Age Inquisition. Nos alegramos de que Bioware haya aprendido de los errores y nos presente un título mucho más trabajado y más cerca de lo que quieren los fans de los juegos de rol.

Intentaremos contaros por alto el argumento del juego, sin extendernos demasiado y evitando en lo posible los spoilers: encarnaremos a un personaje que se encontrará en medio de un importante meollo político y religioso, que aparece sospechosamente cerca de una grieta que se ha abierto en el Velo y que todos creen culpable de lo que ha ocurrido. Nuestra labor será convencerles de lo contrario, investigar acerca de lo ocurrido y reclutar al mayor número de personas posibles para que nos ayuden a terminar con el mal que acecha y pone en peligro a todos los habitantes de Thedas.

Creando un Inquisidor

Como no podía ser de otro modo, nada más comenzar la partida tendremos la posibilidad de crear a nuestro personaje, pudiendo elegir su raza (humano, elfo, qunari o enano), el sexo y modificar la apariencia y detalles de la cara y el pelo como se nos antojen. Una vez hecho nuestro protagonista (personalmente estuve unos 40 minutos disfrutando de las opciones del editor), podremos elegir la clase entre mago, guerrero o pícaro, y con todas las decisiones tomadas hasta el momento tendremos un personaje con una historia personal que hará que a lo largo de nuestra aventura el resto de personajes del juego se comporten con nosotros de un modo u otro.

Los primeros momentos de juego pueden parecer demasiado guiados y con poca sensación de libertad, ya que es la primera toma de contacto y queremos verlo todo de golpe, estamos impacientes por ver qué nos ofrece Inquisition y esto puede jugarnos una mala pasada. Sin embargo, una vez pasado el primer tramo, que funciona a modo de tutorial, se nos abrirán opciones y misiones por doquier que, incluso pueden llegar a abrumar, no sabiendo qué hacer primero y agobiándonos por la cantidad de cosas que tendremos para realizar.

Misiones por doquier

Tendremos misiones de la historia principal, otras relacionadas con ellas y con mucha carga argumental, en otras podremos ayudar a los miembros de nuestro grupo ganándonos su favor, y también habrá otras en las que ayudaremos a personajes que nos encontraremos por el mapa. No todas tienen la misma importancia, claro está, y algunas de ellas son las típicas de eliminar alguna amenaza o conseguir ciertos materiales, pero si queremos conseguir casi todo lo que nos puede ofrecer Dragon Age: Inquisition es importante abordar la mayoría de ellas, lo que nos llevará una cantidad bastante importante de horas.

En un momento dado, incluso tenemos la posibilidad de mandar hacer misiones a los miembros de nuestro consejo personal, parecido a lo que pudimos ver en Assassin´s Creed: La Hermandad cuando enviábamos a nuestros pupilos asesinos a realizar misiones, de este modo conseguiremos recursos, objetos e influencia para la Inquisición, algo muy importante si queremos conseguir mejoras. Estas mejoras podremos elegirlas nosotros mismos cuando subimos un nivel de reputación de la Inquisición, y podremos elegir entre cosas tan variopintas como incrementar la resistencia del grupo en combate, tener mayor posibilidad de recoger más cantidad de objetos en las recolecciones o ganar más experiencia cuando desbloqueamos nuevas entradas en el códice.

Todo ello podremos realizarlo desde la mesa de operaciones que tendremos disponible en nuestra base en la sede de la Inquisición, y que hará que podamos desbloquear también nuevas zonas para explorar. Algunas de ellas nos pedirán cierto número de puntos de poder para poder acceder a ellas (sobre todo las que tienen que ver con la historia principal), que conseguiremos realizando misiones secundarias. Algunas de estas misiones nos darán diferentes cantidades de puntos de poder dependiendo del grado de dificultad o tiempo que nos lleve cumplirlas.

Los combates son uno de los elementos esenciales de Dragon Age: Inquisition, y en este sentido creemos que Bioware lo ha hecho mejor que nunca mezclando las propuestas que pudimos ver en Dragon Age II y Origins. Nos encontramos con combates mucho más dinámicos, con mejor movilidad del personaje y pudiendo cambiar en cualquier momento entre los miembros de nuestro grupo, de forma muy sencilla. Al resto de personajes que no controlamos les podemos asignar algunas acciones predeterminadas, como por ejemplo que se reserven cierta cantidad de maná, que tomen pociones cuando les quede cierto porcentaje de vida o a qué objetivo atacar. No es un mal planteamiento, y nos recuerda al modo de juego que presentaba Final Fantasy XII (y que tanta gente no supo comprender), pero se queda muy lejos de este en opciones y personalización, por no decir en casi anecdótico; así pues una mejor implementación de esta opción hubiera venido como anillo al dedo, pues nos daría a los combates un componente estratégico y planificador.  No obstante, si lo que nos gusta es controlar hasta el último detalle de nuestras luchas, tenemos la opción de realizar los combates en modo pausado, eligiendo qué queremos que hagan los miembros de nuestro grupo en todo momento, y acelerando o pausando el tiempo como queramos, sin embargo nosotros lo hemos encontrado un poco engorroso de usar, siendo mucho más divertida la forma tradicional.

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Aunque de forma general los combates funcionan muy bien, en los espacios cerrados y bastante pequeños podemos tener algunos problemas con la cámara, que no nos deja ver a nuestro personaje para intentar esquivar ataques enemigos o no visualizamos bien dónde lanzamos nuestros ataques, al menos en el caso del mago que es la clase que nosotros hemos utilizado.

Modelando nuestro equipo

Otra parte importante de Dragon Age: Inquisition son las habilidades: en esta ocasión se nos presentan en forma de árboles de desarrollo, teniendo cada personaje varios árboles diferentes, cada uno de ellos con una especialización concreta. Por ejemplo, en el caso del mago tendremos un árbol para magia defensiva, otro para fuego, hielo y rayo; en el caso del guerrero para arma de una mano más escudo, para armas de dos manos, etc. Pudiendo realizar a cada personaje más orientado a lo que nosotros queramos. Llegado a cierto punto en la historia, la cual no os queremos revelar para no destriparos el argumento, podremos elegir una especialidad de clase; en nuestro caso al ser magos pudimos elegir entre nigromante, mago de la grieta o encantador de armas, aunque todas las clases tienen tres donde elegir. Eso sí, nuestros compañeros de aventura llegado ese momento, ya tienen una especialización cada uno sin posibilidad de elegir. En el caso de nuestro personaje protagonista, tendremos que realizar una serie de misiones para poder llegar a activar nuestra especialidad de clase, lo que nos puede llevar algún tiempo. En el caso del resto de personajes simplemente con añadirlos a nuestro grupo de combate ya la tendrán desbloqueada.

Sin embargo los valores básicos de los personajes, como son la fuerza, la inteligencia, etc, no podremos cambiarlos o asignarlos a nuestro antojo como si ocurre en multitud de juegos de rol, sino que aumentarán automáticamente cuando nosotros subamos de nivel. Esto le resta un poco de libertad a la personalización de nuestro grupo.

Lo que sí ha dado un salto cualitativo son las armas y armaduras que podemos equiparnos, ya que a parte de las que nos encontramos por “loot”, también tendremos la posibilidad de acudir a nuestro herrero para crearlas con los materiales que vamos encontrando en nuestras aventuras (teniendo previamente las recetas, que bien encontraremos o compraremos a los diferentes mercaderes), y también podemos mejorar las que ya poseemos por medio de piezas mejoradas que añadirles; al igual que en la creación de armas y armaduras, estas piezas las podemos encontrar o comprar.

Otra novedad en Dragon Age: Inquisition son las monturas, y es que si realizamos una misión en concreto que nos encomendarán durante las primeras horas de juego se nos desbloqueará la posibilidad de emplear monturas para movernos más rápido por el mapa. Aunque también tenemos otras opciones para desplazarnos de un sitio a otro, como por ejemplo los campamentos, si llegamos a ellos y nos instalamos allí, podremos viajar a ellos cuando queramos. En algunas ciudades o pueblos importantes también tendremos puntos de viaje rápido, previamente habiendo ido a patita hasta ellos. Todas estas opciones están muy bien para poder realizar con mayor rapidez el sinfín de misiones secundarias que hay en las diferentes localizaciones y más si tenemos en cuenta la extensión de algunas de las zonas. Para los más puritanos que no quieran usarlas, siempre tendrán la opción de caminar de un sitio a otro si así lo desean.

No podemos dejar de mencionar los diálogos que, como siempre en los juegos de Bioware, tienen un peso importante. Así, de ellos dependerán muchas decisiones importantes que nos llevarán por un camino u otro, o incluso nos cerrarán las puertas a algunos lugares, y también de este modo nos ganaremos la lealtad o deslealtad de nuestros compañeros. No siempre podemos agradar a todos, ya que cada miembro de nuestro grupo tiene una personalidad marcada y muy diferente a la del resto, y acciones que unos aprueban otros las desaprueban totalmente. Incluso, si no hacemos más que fastidiar a alguno de ellos pueden llegar a irse de nuestro equipo. Y si camelamos demasiado a un personaje, podremos entablar una relación amorosa con él, todo dependerá también de nuestro sexo y la condición sexual del personaje que “nos queramos ligar”.

En Inquisition también nos encontraremos algunos minijuegos que podemos completar o no, pero que no dejan de estar ahí para dar diversidad al conjunto del juego. Prueba de ello son las carreras de caballos o los puzles de constelaciones que nos encontramos en diferentes localizaciones del mapa, y que no hacen más que agrandar la experiencia jugable del título.

En esta ocasión, y como ya ocurrió en Mass Effect 3, la compañía canadiense ha querido incluir un modo multijugador en el título. Nos uniremos a otros 3 compañeros para combatir a multitud de enemigos en diferentes escenarios. Aquí al contrario de lo que ocurre en el modo historia, no podremos personalizar a nuestro personaje, sino que vendrán personajes prediseñados, al principio solo tres, con la posibilidad de ir desbloqueando más según vayamos cumpliendo ciertos objetivos. Será muy importante colaborar con nuestros compañeros y ayudarnos mutuamente para poder salir adelante, ya que no es tarea fácil la que se nos asigna en este modo cooperativo multijugador. Lo ideal es llevar al menos un personaje de cada clase principal (mago, pícaro y guerrero) para poder acceder a todas las salas y conseguir todo el botín. Los personajes podrán ir subiendo de nivel, obteniendo mejores habilidades y estadísticas, solo necesitamos paciencia y ganas.

Asombroso

Dragon Age: Inquisition luce muy bien en PlayStation 4, con escenarios muy detallados, amplios y, algunos de ellos, grandiosos. Nos encontraremos multitud de elementos y animales que harán que Thedas nos parezca más vivo que nunca. Los combates, sobre todo ante grandes jefes, mención especial de los dragones, son espectaculares, con grandes efectos de magias y ataques, tanto amigos como enemigos. Algunos diseños de armas y armaduras también son dignos de mención. Sin embargo, encontramos algunos detalles que lastran un poco nuestra experiencia general de juego, como caídas de fps en algunos videos, o pequeños bugs, como la imposibilidad de hablar con algunos personajes, que nos harán cargar de nuevo la partida. A pesar de esto, Inquisition es espectacular.

La banda sonora vuelve a ser magistral, con un tema principal que nos pone el vello de punta. Aunque no contamos con un doblaje en castellano, las interpretaciones de los actores que ponen las voces en inglés son muy buenas y ponen la guinda al maravilloso pastel que es el sonido de este título, con buenos efectos sonoros y todos los detalles esperables.

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Como podéis leer, Dragon Age: Inquisition es un título complejo, con multitud de elementos y opciones a nuestra disposición, que hacen de él un gran juego, con todas las letras. Seguramente nos hayamos saltado sin querer el mencionar alguna de las lindezas que presenta, espero que nos perdonéis si es así, pero en un juego tan extenso es casi imposible plasmarlo todo en un texto.

Si os gustan los juegos de rol y queréis pasar una gran cantidad de horas divirtiéndoos, con un buen argumento y multitud de cosas por hacer, sin duda Dragon Age: Inquisition es vuestro juego.

Lo mejor

Lo peor

 

 

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