El Rincón del Gamer: Objetividad

Perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir En primer lugar he querido que todo aquel que vaya...

Perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir

En primer lugar he querido que todo aquel que vaya a leer mi entrada, tenga en cuenta lo que es realmente la objetividad. Y que mejor forma de entenderlo que leer la definición oficial de la mismísima RAE. ¿Creéis realmente que somos justos al analizar? Durante estas líneas expondré, bajo mi punto de vista, lo que a día de hoy se considera como objetivo, y si realmente somos capaces de discernir una opinión propia de un análisis sincero del producto en sí que estamos analizando.

Esto no ocurre únicamente en los videojuegos; el cine, la literatura, la música e incluso las personas, somos claros objetivos de ser sintetizados y valorados desde todas las posibles vertientes. Como todos sabemos, el amor es ciego, es una manera muy fácil de cortar una conversación sobre la opinión de las novias de los amigos. Siempre hay un tiesto para una mierda, como yo digo. Volviendo al tema y centrándome más en lo que me apasiona, (las mujeres también, aunque por supuesto no las voy a exponer aquí como si fueran objetos. Sois maravillosas todas y cada una de vosotras) los videojuegos, el cine y la música es algo que constantemente esta siendo calificado en las redes por la mayoría de los usuarios. Tenemos grandes críticos en webs del mundillo, verdaderos «cinéfilos» en páginas como FilmAffinity y auténticos melómanos capaces de conocer cada acorde en lo que para ellos es «la buena música».

Hablamos ahora del lanzamiento del conocido, esperado, exitoso, grandioso y maravilloso GTAV. No penséis que estoy siendo irónico, puesto que todos esos adjetivos son perfectamente aceptados como sinónimos de RockStar. Sin embargo, ¿es merecedor un juego de ese 10 que muchas webs le clavan? Por supuesto que no, jamás. Nada en esta vida es perfecto, (menos el McFlurry de Kit-Kat, eso sí) y el mundo «videojueguil» no es la excepción que rompe la regla: ningún título analizado de manera objetiva debería tener un diez, NUNCA. Un ejemplo claro lo pongo con GTAIV, entrega que recibió en la mayoría de los análisis ese preciado diez que todos buscan. ¿Como valoras objetivamente un nuevo lanzamiento de esa saga con esa calificación? Si expones que GTAIV es perfecto, ¿que criterios y explicaciones le das a tus lectores para argumentar que ese nuevo GTA es mejor que el anterior? Una valoración subjetiva, desde el punto sentimental del analista, si puede marcar algo como perfecto: porque te transmite o simplemente porque marca en ti «algo distinto» que lo hace ser diferente. Pero si tienes en cuenta los criterios que se estipulan para poder valorar un videojuego, jamás podrías llegar a la máxima nota, porque todo desarrollo, todo código escrito por humanos, tiene fallos y bugs. Eso sin contar otros aspectos como la negación de RockStar por traer sus juegos doblados, algo que ha sido (y es) MUY CRITICABLE en otros juegos y, que sin embargo, no se ha visto mencionado en ninguna de las webs que han tenido el gusto de analizar GTAV. A la mínima hablamos de GOTY, de lo que tiene para convertirse en el mejor lanzamiento del año. Como un niño que decide cual de sus gominolas es la mejor.

Pues al igual que lo expuesto arriba, pasa en todos los ámbitos. Otro ejemplo claro son las críticas de cine, donde una película puede tener valoraciones que oscilan desde el 10 hasta el 1. ¿Como puede ser que haya opiniones tan dispares en algo que debería tener un término medio? Pues sencillo: porque el gran porcentaje de personas no valoran la película con objetividad. Hay dos tipos de críticas (como yo digo): la sentimental y la objetiva. En la primera, analizamos y hablamos del film haciendo hincapié en lo que nos transmite, en lo que nos atrae más e incluso por lo que esa cinta nos hace sentir dependiendo del estado anímico en el que nos encontremos. Por otro lado viene la crítica objetiva, la difícil y la que muy pocos pueden hacer: VALORAR LA PELÍCULA COMO CINE EN SÍ. Es decir, ser capaz de ver y opinar sobre su guión, su trama, su montaje, su BSO, sus diálogos, su vestuario… Películas como El Padrino, Casablanca, Titanic, Blade Runner o Braveheart, son grandes hitos del cine, si los analizamos como tal. Otra cosa es que sean mejores o peores desde tu punto de vista por cualidades que no vienen al caso y que dista de una persona a otra.

Así pasa con todo. ¿Cuantas personas han descalificado a otras por las redes sociales por no gustarle cantantes o grupos de música que deberían ser escuchados por cualquiera? (según ellos). Queen, Mago de Oz, AC/DC, Michael Jackson y un largo etcétera de grandes que han de ser respetados por las carreras y el talento que han trabajo durante su vida, pero que no por ello han de servir de excusa para que mi persona sea tachada de inculto o poco conocedor de la música por gustarme otros como Melendi o Sabina. Yo puedo decir con la cabeza muy alta que me apasiona la música clásica, y esa, os pongáis como os pongáis, es la BASE de todo lo existente en la actualidad.

Como podéis ver es muy complicado poder hablar sobre alguna cuestión sin que entren en juego los sentimientos o la opinión personal, y es esto, por desgracia, lo que daña la imagen del cine, música o videojuegos. Tenemos libertad de expresión, y si tenemos un mínimo de capacidad de análisis, podemos criticar y evaluar todo lo que nos apasione, aunque eso no significa que sea compartido por los demás.

Desde la objetividad, nada en este mundo es perfecto, pues todo es susceptible de ser mejorado.

Categorías
Artículos

RELACIONADO