Festival de Málaga 2018. Día 4: Formentera Lady, A voz do silencio y I Hate New York

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Una vez que arranca el Festival, es como un tren que coge velocidad y no para. Este cuarto día no será de esos que se recordarán dentro de la sección de Largometrajes.

Inaugurando el día: Formentera Lady. Una película pequeña intimista pero con una historia más potente de lo que nos podíamos temer. Contar con José Sacristán es un seguro de vida para cualquier producción y el actor parece haberle cogido el gusto a presentar sus pequeñas aportaciones al séptimo arte en este Festival, suerte que tenemos. Un achacoso, maniático y despreocupado abuelo (José Sacristán) tendrá que hacerse cargo de manera inesperada de su nieto. Formentera, donde mayormente está rodada la cinta, es un telón de fondo inmejorable no sólo por su fotografía si no también por su idiosincrasia. Nos sigue resultando curioso que en el Festival de Cine en Español las tres películas que veamos en un día requieran los subtítulos. Si la primera estaba rodada en catalán (Baleares), seguidamente nos encontramos con el portugués. No me desagrada ver las películas en su versión original pero empieza a resultar algo contradictorio si nos atenemos al nombre del Festival.

José Sacristán en Formentera Lady.

A voz do silencio (La voz del silencio). Acierta en trasmitir el pesimismo y el abatimiento de unos protagonistas que viven atrapados en un realidad descorazonadora. Con todo, la cinta se hace algo plomiza, pocos diálogos, mucho plano recurso y contemplativo. Un desafío para el espectador medio pero que también hallará alguna recompensa al final.

El equipo de A voz do silencio posando en Málaga.

Y por último, la guinda del pastel: I Hate New York. Un documental grabado durante 10 años (2007-2017) por Gustavo Sánchez y que cuenta con el gran J.A. Bayona como productor. Nació como una mirada a lo más underground de Nueva York y al final ha acabado siendo un acercamiento al desconocido mundo trans. Grabado con cámara en mano, sin guión y sin artificio alguno, el director va entrelazando cuatro historias llenas de fuerza y de vitalidad cada una de ellas diferente pero a la vez con un denominador común, la búsqueda de la libertad. Es difícil de imaginar el titánico esfuerzo para sacar adelante este proyecto, más de 150 horas de material que quedan reducidas a poco más de una hora, pero desde luego ese esfuerzo ha merecido la pena. La fuerza y la verdad emanan por todos lados, y con la ayuda de los hermanos Bayona el acabado final resulta muy profesional; por si todo esto fuera poco, cuenta con la BSO compuesta por Arca, quien ha trabajado con gente de la talla de Kanye West o Björk. La música ayuda a apuntalar ese magnetismo casi hipnótico que tiene todo el documental. En conclusión, a poco que te pique la curiosidad tienes que verlo, seguramente uno de los mejores documentales de 2018.

I Hate New York se centra en cuatro protagonistas transgénero.
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