Figuras Ocultas. Crítica

Merecido homenaje a tres luchadoras en una época adversa.
figuras ocultas

Figuras Ocultas no es un thriller ni una película de terror de los años 80, como pudiera parecer por semejante título, sino la historia real de tres mujeres negras, brillantes trabajadoras en el campo de los cálculos matemáticos y la astrofísica, que fueron pioneras en trabajar en la NASA a principios de los 60, y cuya labor no fue precisamente fácil debido a su condición racial.  Para evitar equívocos con el título en castellano quizás hubiera sido más acertado titularla “Talentos Ocultos” como se ha hecho en el resto del mundo hispano, pero para España se ha preferido una traducción más literal del inglés.

Distribuida en nuestros cines por Sony Pictures la película está siendo un éxito total de taquilla en los EEUU y Canadá, donde en sus primeras semanas de proyección el público parece haberse volcado con el justo y emotivo homenaje que el filme hace a estas señoras. Ha cosechado gran cantidad de nominaciones y no sería de extrañar que consiguiera captar algún premio importante, por ejemplo para la categoría de guion adaptado o para la de actriz de reparto.

Uno de los temas recurrentes del cine norteamericano, prácticamente desde los años 50, es el de su lavado de conciencia respecto a la vergüenza nacional que significó el segregacionismo racial con la población negra en determinados estados del sur estadounidense. La patria de la libertad, pese a enorgullecerse de haber abolido la esclavitud, consintió un sistema de discriminación y toleró una conciencia supremacista por largo tiempo, pues la discriminación legal de la población negra se mantuvo en varios estados del sur hasta que en 1964 se aprobó el Acta de los Derechos Civiles, consecuencia de la famosa Marcha pacifista sobre Washington liderada por Martin Luther King.

El cine, poco a poco, y ya desde antes de los 60, se encargó de ir poniendo sobre el tapete semejante vergüenza nacional en títulos ya míticos como “Imitación a la vida”, “El sargento negro” o “Matar a un ruiseñor”, por mencionar algunos de los más clásicos. Prácticamente en cada década encontramos varias películas significativas que retoman esta temática, baste con citar últimamente “12 años de esclavitud”, “El mayordomo” o “Criadas y Señoras”, todas ellas con nominaciones a los oscars. Es en esa misma línea de películas suavemente reivindicativas donde podemos ubicar “Figuras Ocultas”.

 

La línea conductora de todo el filme es la historia de Khaterine Johnson, un genio de las matemáticas, quien contribuyó decisivamente con sus cálculos al lanzamiento al espacio del famoso astronauta y héroe americano John Glenn. Interpretada Taraji P.Henson, quien se deja la piel en su papel, sus dificultades laborales contadas a veces con dosis de humor son el hilo central a cuyo alrededor pululan todas las demás historias. Como la de Dorothy Vaughan, que aspira a ser reconocida como supervisora (interpretada por Octavia Spencer, la inolvidable criada de la tarta de “Criadas y Señoras”) y de Mary Jackson, que logró ser la primera negra en su estado con el título de ingeniera, interpretada por Janell Monaé (bella cantante que aquí demuestra que también tiene capacidades como actriz).

El filme trata por un lado este tema de la discriminación y el ambiente de lucha por los derechos civiles de la población de color norteamericana en el que están inmersas las tres protagonistas, en una forma a mi juicio muy previsible y en el fondo condescendiente con el sistema. Las protagonistas no ponen en tela de juicio ni son proactivas en revertir esta situación, pues su combate no es activista, sino personal, y está movido únicamente por su afán (tan americano) de prosperar socialmente. Y como en casi todo biopic, se cae en la trampa de idealizar demasiado a los personajes, en particular sus vivencias amorosas y familiares.

Por otro lado, la película nos ofrece la visión de otra temática (para mi mucho más interesante que la historia principal): el de los inicios de la frenética carrera espacial entre los EEUU y la URSS, un duelo histórico con el que arrancaron en clara ventaja  los soviéticos al lanzar al primer hombre al espacio y que desembocó en la NASA todo un estrés competitivo por alcanzar y superar a sus rivales. En este punto el filme es suavemente crítico, y transmite con cierta ironía y humor, el desconcierto y descoordinación que existió en la NASA en los momentos iniciales.

En sus 127 minutos de duración, su director Theodori Melfi, en la que es su mejor película hasta el momento, pone en marcha su academicista piloto automático y apoyándose en un sólido guión (adaptación del ensayo biográfico de Margot Lee Shetterly) y en el solvente reparto, se limita a llevar con ritmo sostenido y prácticamente sin altibajos la película hasta su buen fin.

Mención especial merece el plantel de secundarios de lujo, encabezados por Kevin Costner en un papel muy agradecido como el concienzudo y justo Al Harrison, director del Grupo de Tarea Espacial. Le hacen de contrapartida, con los roles más antipáticos, la siempre estupenda Kristen Dunst y Jim Parsons, en personaje muy similar al de su archifamoso Sheldon Cooper de Big Bang Theory, aunque sin sus las dosis de humor e ironía.

 

Conclusiones de Figuras Ocultas

En definitiva “Figuras Ocultas” pese a su condescendencia y a su previsibilidad, es un producto que cumple las expectativas y se deja ver con agrado. Su factura melodramática llega a buen puerto gracias a su materia prima, la historia de tres mujeres abnegadas y luchadoras en un ambiente laboral y social adverso. Con el apoyo y sostén de un magnífico plantel de secundarios, se percibe el empeño y la implicación de sus actrices protagonistas por materializar una obra que sirva de testimonio emotivo de la vida de estas mujeres reales.

 

Figuras Ocultas
7
Figuras Ocultas
The Good
  • La visión, no siempre complaciente, del trabajo de la NASA en los años 60.
The Bad
  • Su sentido excesivamente melodramático y emocional.
  • Nota
    7
Categorías
Cine y TelevisiónCrítica cineVídeos

El cine es escape y evasión, también fuente de ideas y reflexión, pero donde alcanza su punto sublime como arte es en la emoción: el cine es la máquina más poderosa para producir risas, lágrimas, enojo, miedo, antipatía o comprensión. Por eso me gusta ver películas ¿y a ti?

    RELACIONADO