Fortnite y como internet es el rey de los videojuegos

Nuestra conexión se ha hecho indispensable si queremos jugar

La evolución de los videojuegos desde los años 80, época en la que se comenzaron a generalizar y en la que dejaron de ser elementos prácticamente de laboratorio, ha sido notable en muchísimos aspectos, hasta tal punto que ha sido capaz de transformar industrias a su lado, como la cinematográfica o incluso creando modelos de negocio como es el caso del reciente Google Stadia.

Sin embargo, muchas veces pasa desapercibida otra, o al menos parece que no le damos la relevancia suficiente, y es que internet y toda la maquinaria que lo hace funcionar se han convertido en los grandes motores del videojuego tal y como lo entendemos ahora.

Fortnite es uno de los grandes ejemplos de cómo funciona esto. El juego de Epic Games nació como un título offline en el que teníamos una campaña para un jugador en el que salvar el mundo. Sin embargo, tras la llegada de PUBG y su modo Battle Royale, se “inspiraron” en él, convirtiendo así a Fortnite en uno de los fenómenos más grandes de la historia de internet.

El lag, las caídas de conexión, o incluso bajadas de FPS por problemas de conexión, pueden suponer la diferencia entre ganar y perder, o lo que casi es peor, disfrutar o frustrarse. Es por ello que, si notamos cualquier problemilla, enseguida hacemos un test de velocidad ADSL, y si persiste estamos saturando las líneas de nuestro proveedor de internet.

Como decíamos, en 2019 ya no podemos entender nada sin estar en línea, y las compañías lo saben. Lo que un día creo Xbox con su Xbox Live de pago, posteriormente lo siguió Sony, y a día de hoy hasta Nintendo, quien parecía la más bondadosa, se ha subido al carro del Nintendo Switch Online.

Pero esto al final casi lo han decidido los jugadores, y es que, poniéndonos desde el punto de vista de las grandes empresas, pudiendo sacar tajada, por qué no hacerlo. Juegos gratis como Fornite generan beneficios con micropagos y precisamente con la obligatoriedad de pagar la suscripción online, y claro, si miramos las listas de ventas, o los videos más vistos en Twitch y YouTube, siempre salen los mismos: Fortnite, Fifa, Call of Duty, Apex Legends, Battlefield…

El mercado ha cambiado, hay que asumirlo y hay que adaptarse. Ya no tienen sentido esos juegos con una curva de dificultad altísima que se alargaban artificialmente. El cooperativo local prácticamente ha desaparecido, y juegos de un jugador empiezan a perder potencia (quitando honrosas excepciones), frente al imparable mundo online que amenaza que adueñarse de sagas como GTA, RDR… como ya hizo en su día con Call of Duty o incluso Fifa.

En definitiva, estamos prácticamente ante una nueva industria, una nueva manera de entender los videojuegos, y en la que se han empezado a colar unos cuantos actores, como los proveedores de internet, que pasaron de extras a secundarios, hasta convertirse en auténticos protagonistas, con sus grandes paquetes de velocidad, su estabilidad y sus tarifas cada vez más competitivas, ofreciendo ese punto de calidad que le falta al mundo del videojuego actual.

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