My Time at Portia. Análisis Nintendo Switch

Una cosecha difícil de optimizar.

Hoy volvemos con Nintendo Switch, pero en esta ocasión no hablamos de uno de esos lanzamientos que llegan meses o años después, sino de uno que ha salido simultáneamente con PC, PS4 y Xbox One. De la mano de los chicos de Pathea Games nos llega My Time at Portia, un RPG de farmeo y recolección que nos recuerda a títulos como Harvest Moon o Stardew Valley.

Sin embargo, este lanzamiento simultáneo no le ha venido demasiado bien a la propuesta, y es que las comparaciones a veces son realmente odiosas, y cuando nos da por comparar el rendimiento entre las opciones de sobremesa y la híbrida de Nintendo, surgen tantas preguntas como críticas.

Mi nueva vida en Portia

La premisa que nos plantea este My Time at Portia es muy similar a la que nos ofrece el resto de los juegos del género. En este caso seremos un joven que acaba de llegar a la ciudad costera de Portia. Allí nos tendremos que hacer cargo del taller de nuestro padre, quien se ha marchado a un largo viaje de manera imprevista.

Una vez instalados en nuestra casa-taller, comenzaremos nuestra vida en el pueblo. Empezaremos a conocer a nuestros vecinos, al alcalde, a la competencia… y todos ellos pronto se convertirán en nuestra fuente de ingresos, ya que se dedicarán a hacernos encargos personales por el bien de la ciudad.

Toda nuestra vida se encuadra en una especie de contexto post-apocalíptico, en un mundo que supuestamente ha sido devastado por un desastre científico. Esto ha generado que Portia esté dividida entre, por un lado, los partidarios de la ciencia y, por otro, la Iglesia de la Luz que lucha por eliminar cualquier resto de la tecnología que llevó al mundo al desastre. Por supuesto, no seremos ajenos a esto, y es que en nuestra mano queda el entregar los artefactos a la ciencia para poder investigar (imprescindible para avanzar en la historia), o dárselos a la iglesia para que los destruya.

Una lenta vida en el campo

Como podéis suponer, más allá de la historia principal lo que nos ofrece My Time at Portia es una vida de recolección, construcción y ganadería. Todo ello aderezado con alguna que otra incursión a la mazmorra en la que probar nuestro combate, y la socialización con nuestros vecinos y las distintas actividades que el juego nos va proponiendo en forma de eventos.

El mayor problema es que esto evoluciona de una forma muy pero que muy lenta, y necesitaremos muchas horas de juego para ver cierta progresión en nuestra vida como constructor.

Este último matiz es precisamente otro de los problemas que tiene el título de Pathea Games: el desequilibrio entre las actividades. Según vamos avanzando, nos damos cuenta de que la mayoría del peso del juego recae en nuestras labores de construcción, y deja la agricultura y la ganadería, e incluso el mazmorreo (más allá de conseguir ciertos materiales más raros), en un segundo plano.

Aquí es cuando empezamos a echar de menos a nuestro querido Stardew Valley. Bien es verdad que en el título de ConcernedApe hay labores algo más optimas y eficientes que otras, pero podemos salir adelante y crecer dedicándonos a lo que nos venga en gana. Algo que no ocurre en My Time at Portia, donde o le damos caña a los encargos, o nuestra evolución puede hacerse eterna.

El gran pilar diferenciador del juego de Pathea Games respecto al resto de los de su género, es el 3D, que le aporta un sello distintivo incluso a la jugabilidad, y que de haber estado realmente bien implementado, sobre todo en Nintendo Switch, hubiera sido un salto muy a tener en cuenta.

La tranquila vida de los FPS

Pero, el problema viene cuando nos damos cuenta de que la versión a Nintendo Switch le vino grande al título, o a la consola, pero dado que hay juegos como Breath of the Wild en ella, vamos a echarle mejor la culpa a la optimización.

El rendimiento de My Time at Portia es, flojo no, lo siguiente, con tiempos de carga muy largos, transiciones lentas, pero lo peor de todo son las caídas de FPS y las ralentizaciones en labores tan básicas como talar un árbol. Resulta desesperante y te saca del juego más de una vez.

Realmente es una pena, porque visualmente no está mal, y un juego de este tipo podría aprovechar muy bien el 3D. La verdad es que los diseños no son malos, aunque si un poco planos, y los entornos encajan bien, pero al funcionar tan mal, todo esto queda tan deslucido que da hasta rabia.

A nivel sonoro cumple de forma muy justita, porque la BSO es bonita pero tremendamente repetitiva, por lo que al final una cosa quita la otra y el resultado es insuficiente. Eso sí, tenemos textos en español, algo que se agradece bastante.

Conclusión My Time at Portia

La versión de Nintendo Switch del título de Pathea Games es un quiero y no puedo en toda regla. Un juego que podía sentarse en la misma mesa que los grandes del género del farmeo, acaba por caer estrepitosamente por su falta de optimización.

Tristemente el efecto que ha tenido en mí el hecho de jugar a este My Time at Portia, ha sido una mezcla de frustración y ganas de retomar el gran Stardew Valley. Podía haber sido un digno sucesor, pero por culpa de sus problemas y carencias, se quedará en el olvido y como una propuesta difícil de recomendar.

My Time at Portia
5
My Time at Portia
The Good
  • Una buena variedad de cosas que hacer
  • Un diseño 3D que podía funcionar pero...
The Bad
  • ... la optimización es tan mala que lo hunde
  • A la larga solo ciertas actividades tienen relevancia
  • REGULAR
    5
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