El Nacimiento de una Nación

El Nacimiento de una Nación. Crítica

Homenaje al primer visionario y rebelde esclavo afroamericano.

Intentando repetir el éxito que le hizo ganar millones con 12 años de esclavitud, la distribuidora Twentieth Century Fox nos acerca de nuevo al drama de la población negra norteamericana del Siglo XIX en otra historia basada en hechos reales, El Nacimiento de una Nación, por cuyos derechos de exhibición mundial ha desembolsado una importante cantidad de dinero.

Pero así como 12 años de esclavitud, fue por méritos propios la película del 2013 al trasladar a la pantalla una terrorífica historia construida con maestría fílmica y potencia emocional sobre un casting magnífico -lo que le hizo ganar 3 oscars: película, guión y actriz de reparto. El Nacimiento de una Nación no resiste la comparación y es una obra con algunos brillos pero muy inferior a la de Steve Mcqueen.

Ambientada en la esclavista Virginia de principios del XIX, varias décadas antes del inicio de la Guerra Civil americana, narra la historia real de Nat Turner, un esclavo instruido desde pequeño en la lectura de la biblia cuyo propietario, que atraviesa por dificultades económicas, acepta una oferta para utilizarle como predicador. Nat recorrerá otras plantaciones para conformar y someter con sus sermones a otros esclavos, pero a medida que va siendo testigo de atrocidades decidirá alzarse contra la injusticia que le rodea y encabezar una rebelión con la esperanza de liberar a su pueblo.

La conocida luego como rebelión de Nat Turner, protagonizada por unas docenas de esclavos y hombres libres negros, fue sofocada de forma drástica a las pocas horas, pero constituyó el germen de la conciencia como pueblo de muchos esclavos y fue elevada a la categoría de acontecimiento emblemático en la iconografía de los negros americanos más reivindicativos. Esta es la tesis de la película: El Nacimiento de una Nación a la que se refiere es el nacimiento de la nación afroamericana, ejemplificada a través de un líder carismático, una especie de profeta iluminado del que surgió la semilla sureña que hizo crecer en los negros la conciencia de su dignidad y su sentimiento como parte de la nación norteamericana manifestado unos años más adelante en la guerra de secesión (y que se expone en la elíptica y elocuente secuencia final del soldado unionista). A la vez, el título del film es una clara ironía y una contestación airada a la película de D.W.Griffith, El Nacimiento de una Nación (en este caso la blanca americana), pues el filme de 1915 es una incontestable obra maestra en cuanto a lenguaje cinematográfico, pero con un contenido claramente racista, una apología de la función del Ku Klus Klan donde los negros (interpretados por actores blancos con la cara pintada) eran mostrados abiertamente como seres aviesos e inferiores.

El film fue premiado en 2016 como mejor película y premio del público en el festival de cine de Sundance, en otro tiempo la meca del cine independiente y que claramente va perdiendo fuelle en los últimos años. Este galardón (a mi juicio excesivo) posiblemente tenga una explicación más bien sociológica al producirse inmediatamente después de la polémica por la nula representación de artistas negros en la anterior edición de los oscars, con amago de boicot inclusive. Pero parece que esa circunstancia fue más bien una casualidad, pues ya estaban en proyecto estupendas películas que ahora ven la luz y están cosechando premios como Figuras Ocultas, Fences, Loving o Moonlight que tienen precisamente el tema racial como ingrediente fundamental.

No cabe duda que El Nacimiento de una Nación es una cinta bienintencionada (aunque no obstante  justifique la violencia como única reacción posible frente a la injusticia) y se percibe que su director Nate Parker (a la vez guionista y protagonista absoluto) se ha dejado la piel en el proyecto, pero la sensación final es que resulta un filme excesivamente militante, demasiado efectista y sentencioso. En la parte épica, salvo momentos puntuales en que se muestran algunas atrocidades, le falta energía y garra, y paradójicamente resulta exagerada en la visión profética y mesiánica del protagonista. En la parte emocional o melodramática hay instantes en que roza el ridículo -como en las escenas amorosas. Aún así, se quedan en la retina algunos momentos de impacto fílmico como cuando suena el impresionante tema Strange Fruits (extraños frutos que cuelgan de los árboles, en referencia a los ahorcados) interpretada por Nina Simone, que aparece en el tráiler, o el mencionado momento elíptico final del soldado.

En definitiva, El Nacimiento de una Nación adolece de los defectos propios del biopic histórico reivindicativo y militante, fundamentalmente el del ensalzamiento excesivo e idealización del héroe, soslayando los aspectos negativos de su historia, que los hubo. Y pese a algunos destellos de valor, es una producción que no logra desprenderse del tufo tele fílmico en el fondo y en la forma.

El Nacimiento de una Nación
5
El Nacimiento de una Nación
The Good
  • El momento en que suena Nina Simone.
The Bad
  • La visión mesiánica del protagonista y que se oculten algunos aspectos reales de la historia.
  • Nota
    5
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