Recordando Torrente 20 años después

Corría 1998 y los españoles salían de las salas de cines alucinados. Nacía hace ya algo más de 20 años la popular saga de Torrente. Toca hacer balance del...

Corría 1998 y los españoles salían de las salas de cines alucinados. Nacía hace ya algo más de 20 años la popular saga de Torrente. Toca hacer balance del impacto que supuso en su día en la cultura y en la sociedad de la época, analizándolo con una mirada moderna.

Nadie duda de que la saga Torrente supuso un antes y un después en el cine español, al margen de que guste más o menos a nivel cinematográfico o de mero gusto. Es innegable que, por primera vez, podemos hablar de un verdadero blockbuster español, cuya influencia sobrepasó ampliamente el mundo del cine.  La recaudación de las 5 ediciones de Torrente fue millonaria: 16 millones de euros de media por estreno.

El impacto de Torrente más allá del propio cine

En 2001, la española FX Interactive editó un videojuego (con un curioso estilo sandbox tipo GTA) en el que podíamos encarnar al indeseable y casposo Torrente. William Hill llegó incluso a crear una máquina tragaperras de Torrente. La fiebre del agente casposo, forofo del Atleti y amante de El Fari, se extendió por prácticamente toda la sociedad como la pólvora. Sin duda, Santiago Segura dio en el clavo con un proyecto que seguramente en sus fases iniciales no había convencido a mucha gente.

Y es que explicar por qué Torrente se convirtió en la saga cinematográfica más rentable de la historia del cine español no es tan fácil de explicar como parece. En realidad, se trata de una comedia machista, homófoba, misógina, cutre y zafia; el reflejo de esa parte de la sociedad que nos suele producir vergüenza. Santiago Segura tenía en mente hacer una comedia que criticase ese lado social oscuro al que solemos mirar solo de reojo, pero no está tan claro que el éxito de la saga se deba exclusivamente a la valoración de dicha crítica por parte de los espectadores.

Una saga llena de controversia

Y es que, en pleno 2019, todavía hay quién enarbola la bandera del despreciable detective José Luis Torrente. No es raro encontrarse en foros de internet especialmente machirulos (no diremos cuáles, son bien conocidos por todo el mundo) a usuarios que reclaman la personalidad de Torrente en un mundo, dicen, asediado por una corrección política asfixiante.

Santiago Segura en ningún momento pretendió que su personaje fuera ningún modelo a seguir. El propio director afirmó que le abochornaba el hecho de que Torrente todavía tuviera mucha vigencia en España. Y es que la intención de Segura siempre fue hacer un retrato de esa España retrógrada y rancia, que produce carcajadas y vergüenza ajena a la vez. Quería hacer una película que, en definitiva, provocase la risa morbosa del espectador.

Parece que la España cañí se resiste a desaparecer. Quizá ese sea el motivo por el que la saga Torrente todavía tenga plena vigencia más de 20 años después del estreno de la primera entrega. Y, ojo, porque Santiago Segura ya ha anunciado que habrá una sexta entrega: cuando se jubile. Los fans tendrán que esperar todavía unos añitos para la despedida final (si es que termina produciéndose). Si no, siempre les quedará deleitarse con alguna de las cinco entregas existentes.

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