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Rise of Industry. Análisis

Probamos este nuevo simulador de imperios económicos en su versión final.

Desde que Kasedo Games y Dapper Penguin Studios anunciaran, hace más de un año, el lanzamiento oficial del acceso anticipado de Rise of Industry, hemos seguido bastante de cerca el desarrollo de este simulador de imperios económicos, trayéndoos unas primeras impresiones y, más recientemente, unas segundas con todos los cambios realizados al juego. Ahora, con su lanzamiento oficial, va siendo hora de hablar sobre las impresiones finales.

Tu negocio, tus reglas

Si por algo destaca Rise of Industry es por la libertad que deja al jugador escoger su propio camino a un imperio económico. Los comienzos son sencillos y humildes, contando con pocas posibilidades las cuales hemos escogido nosotros mismos. Esto, claro esta, se trata todo del modo carrera y es que es en este donde todo estará desbloqueado y deberemos ir investigando, mediante inversiones, para poder desarrollar nuevas infraestructuras y negocios. También hay otros modos, como el escenario o el sandbox, donde deberemos cumplir unas condiciones para ganar o, en el caso del segundo, todo estará desbloqueado y tendremos libertad plena. Sin embargo nos hemos centrado en el modo carrera porque es el que más nos ha llamado la atención y el que parece que supone un reto.

Antes de comenzar el propio juego nos permitirá escoger cómo jugamos, y es que podremos variar la cantidad inicial, los intereses de los préstamos, el número de ciudades… todo lo necesario para acomodar la partida a nuestro estilo de juego, algo que influye en la dificultad a la que nos enfrentaremos. Recomendamos comenzar por un nivel fácil y es que Rise of Industry no es para novatos en el género debido a su densidad de opciones.

Parte de esta dificultad es que el tutorial es un poco escueto en ciertos temas, y no pasará de contarnos lo absolutamente básico para comenzar a jugar. Se centrará en explicarnos cómo funcionan los edificios, cómo hacer una cadena de transporte y comenzar a ganar dinero vendiendo nuestros productos, poco más. En el tintero se dejan consejos tan útiles como que pulsando tab, los edificios nos contarán con una imagen y un color el producto que están fabricando, cómo va su fabricación o si están parados porque no tienen materiales.

Una vez saltado el escollo de acostumbrarnos y aprender cómo se juega, podemos comenzar a disfrutar de él.

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Infinidad de posibilidades

Desde humildes granjeros a magnates del mundo automovilístico, pasando por conseguir el imperio de Pescanova o ser Amancio Ortega y tener Zara. Son muchas las posibilidades que nos ofrece Rise of Industry para desarrollar nuestro imperio económico y es que a nuestros pies tendremos una infinidad de materias, las cuales podremos vender para ir ganando dinero o emplear para crear productos más caros.

Como suele pasar en estos casos, los comienzos son humildes y la mejor manera de establecer nuestras bases es empezar por vender productos de primera necesidad. Esto lo conseguimos gracias a un primer estudio de mercado y es que lo primero que debemos hacer es ver las ciudades que se generan en el mapa de manera aleatoria (podemos escoger incluso que los nombres se creen basándose en los españoles, acabando con pueblos como Tresabuelas). En la información de estos vemos qué es lo que compran y a que precio, así como las materias primas disponibles en la región, algo muy importante para establecer nuestra sede central. Esta será la encargada de darnos permisos para comenzar a explotar los recursos en la zona, siendo gratis la primera vez. Tras esto, si queremos expandirnos a otros lugares deberemos pagar por ello, y creednos que no es nada barato.

Una vez escogido todo esto deberemos comenzar a crear nuestras primeras industrias, las cuales son bastante sencillas al principio, como por ejemplo creando barcos pesqueros y vendiéndolo en el mercado local. Debemos establecer una base de ganancias lo más rápido posible y es que pronto deberemos comenzar a pagar el préstamos que nos han dado para comenzar a jugar, el cual está exento de intereses, pero que sigue siendo mucho dinero.

Una vez tenemos todo esto en marcha, podemos comenzar a expandir nuestras operaciones, comenzando a investigar nuevas industrias lo que va a ir incrementando las cadenas de comercialización poco a poco, complicando y mucho el tema del transporte, el agua, el mantenimiento… Si bien en anteriores impresiones del juego hablamos de que el tráfico y la contaminación no eran un problema muy grande, ahora sí que empieza a notarse sus efectos rápidamente y es que ya si una carretera tiene mucho tráfico comenzará a tener contaminación, algo que no solamente puede inhabilitar nuestros campos de trabajo, sino también molestar al crecimiento de la ciudad ya que nadie quiere criar a sus hijos en un entorno insano (motivo por el que las industrias pesadas nunca deben estar cerca de las ciudades).

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Nuestra salud económica dependerá en mayor medida de saber maximizar los beneficios gastando lo menos posible, algo que se torna complicado por momentos cuando los eventos comienzan a sucederse. Puede que un evento sea positivo, ofreciéndonos por ejemplo una subvención y consiguiendo de golpe y porrazo un millón de dólares, pero lo más habitual es que nos incomoden por ejemplo con un trabajador herido por lo que hay que pagar una multa de un millón, con problemas en las carreteras haciendo que todos los vehículos vayan un 50% más lento y cueste el transporte un 50% más… Esto puede parecer una nimiedad cuando tenemos un par de edificios y poco más, pero cuando nuestro imperio es vasto se traduce en cientos de miles de dólares perdidos al mes, lo que puede ser fatal para algunas economías (y sí, es fácil que esto se encadene llegando a tener un año de mala suerte consecutivo).

Todos estos eventos dependerán de los edificios y construcciones que tengamos hechos, por ejemplo teniendo más posibilidades de problemas con las carreteras si todavía estamos utilizando los caminos de tierra, o llegando los accidentes caros con los trabajadores si tenemos industrias más pesadas. También ahora nos encontramos con subastas, algo que tiene su punto positivo pero también alguno negativo. Son algo parecido a los eventos y es que cada poco tiempo X ciudad venderá servicios o permisos al mejor postor, asegurándonos que, por ejemplo, el coste de mantenimiento de la industria cueste, en su región, un 49% menos. Obviamente es algo bastante positivo, pero deberemos pelearnos con el resto de industrias que pueblan el juego, aunque lo que más molesta es que la aparición de una subasta bajará al mínimo la velocidad del juego hasta que finalice, algo normal porque solo tarda tres días, lo que en términos de juego serían tres segundos a la velocidad mínima. Su continua aparición puede demorar un poco la experiencia si estamos intentando que pase el tiempo y conseguir algo de dinero.

A medida que vayamos avanzando nos vamos dando cuenta de uno de los mayores problemas que hemos encontrado en Rise of Industry y es que, al no tener que preocuparnos de las necesidades de ciudadanos ni haber desastres naturales ni nada, con un sistema base que nos dé bastantes ganancias descubrimos que los objetivos del juego no tienen un fin claro (con confundirse con un final). Todo se basa en el placer de… «pues ahora quiero hacer coches»… y no va a haber nada que te lo impida. Solo necesitaremos algo de paciencia y hecho sin problemas. La dificultad que hayamos escogido hará que tardemos más o menos en llegar a este punto, y puede que necesitemos comenzar alguna que otra vez hasta que tengamos claros los conceptos de construcción y cadenas de materias, pero una vez tengamos las bases dominadas no hay nada que nos impida llegar a este bucle sin fin ni recompensa.

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Efectivo y simplista

Durante nuestras varias impresiones de Rise of Industry ya hemos hablado sobre el motor gráfico que acompaña el título, y es algo que ha sido pulido bastante, pero que no ha cambiado en su resultado final. Con un estilo muy sencillo, casi de cómic, tenemos una enorme cantidad de animaciones y edificios variados, los cuales son bastante coloridos y divertidos de ver. Si bien es cierto se han obviado algunos detalles que podrían añadir algo más de variedad, como ver ciclos de día y noche o variaciones en las estaciones del año, en general cumple muy bien con su cometido sin necesidad de tirar de muchos recursos.

En cuanto a su banda sonora casa también a la perfecta, funcionando como acompañamiento a nuestra aventura como magnates de un imperio económico. El título ha sido traducido al español, por lo que este no va a ser un problema para aquellos que no dominen el idioma de Shakespeare, aunque hemos visto todavía algunos errores como textos sin traducir. Nada que sea demasiado abultado y que puedan interrumpir la buena experiencia general del juego, siendo uno de los pocos fallos que nos hemos encontrado durante nuestras muchas horas de partidas.

Conclusiones de Rise of Industry

Como hemos visto desde hace más de un año, el título de Dapper Penguin Studios nos ofrece una experiencia que nos dejará durante incontables horas pegados a la pantalla desarrollando nuestro imperio económico. Son muchísimas las posibilidades que ofrece combinando materias primas, distintas industrias y creando telarañas enteras de transportes, no solo por carretera, sino también por tren y hasta por zepelín gracias a su inmensa densidad, pero quizás echamos de menos un objetivo claro o una dificultad en las fases más adelantadas del juego.

Politica notas Game It

Rise of Industry
7
Rise of Industry
The Good
  • Una inmensidad de posibilidades de imperios económicos.
  • Un sistema de transporte denso y que nos da muchas posibilidades.
  • Podremos dominar tierra, mar y aire.
The Bad
  • Falta de un objetivo final que puede hacer que la acción sea demasiado repetitiva y sencilla.
  • Un tutorial demasiado ligero para lo denso que es el juego.
  • Muy bueno
    7
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AnálisisLinuxPCVídeos

Apasionado del mundo de los videojuegos, cine, música, rol, literatura... todo lo que tenga que ver con la creatividad. Escritor frustado con sus propios guiones.

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