The Room para Nintendo Switch: reseña de un port desde móviles

Ideal para aquellos que empiezan con el mundo de los juegos de lógica
Tras haber cosechado mucha fama en su aparición como juego de móviles, The Room aterriza en Switch sin demasiadas novedades pero otorgando a la consola un maravilloso juego de puzles que se combinan entre sí para dejarnos una sensación de victoria y satisfacción cada vez que resolvemos uno de sus muchos puzzles.
Para quien no conozca este juego se trata de un juego de puzles que nos invita a tratar de abrir una caja que se encuentra en el centro de una habitación. Cada lado de la caja tiene diferentes puzles y una vez consigamos resolver uno de los mismos es posible que se nos abran nuevas combinaciones que nos permitan resolver los demás o aparezcan nuevos puzles con nuevas mecánicas para que sigamos intentando acceder a su interior.
El juego nos permite mover la cámara alrededor de la caja, probar diferentes tipos de visión y utilizar algunas herramientas para intentar resolver el puzle. Evidentemente se puede ver un intento por narrar una historia con el juego, pero es más un añadido que algo que aporte verdadero interés al juego. El verdadero centro de interés está en tocar, arrastrar, darle vueltas continuamente con los dedos y exprimirte la cabeza para intentar que las piezas encajen.
En esta versión para la híbrida de Nintendo se añaden nuevos controles por movimiento utilizando los joycons, aunque también podemos seguir una experiencia tradicional utilizando la pantalla táctil como hacíamos en nuestro móvil y aunque es interesante el juego con el control por movimiento, no supone un gran añadido si ya lo has jugado anteriormente.  En ese sentido, la pantalla táctil de Nintendo Switch ofrece un soporte más que adecuado que, gracias a su potencia gráfica comparada con un móvil de gama media del mercado, hace resaltar el diseño preciosista que recuerda en cuanto a su estética a otros juegos como What Remains. Sin embargo, sí que es cierto que en algunos momentos el desplazamiento alrededor de la caja en prácticamente todos los ejes, no era del todo fluido en los sitios donde no había nada escondido, provocando que de una forma instintiva el jugador sepa hacia dónde centrarse.
La clave en The Room es estudiar el objeto desde todos los ángulos y buscar pequeñas disonancias en la estética: solo una pata tiene un ribete dorado, solo hay un hueco en cada una de las cuatro paredes, etc. Por lo general, las pistas más evidentes como las cerraduras a plena vista, son siempre los últimos pasos antes de desvelar el final. La estética vintage de los propios assets y escenarios ayuda a que encontrar estas pequeñas incoherencias sea más complicado, ya que están camufladas como elementos decorativos u ornamentales que, sin embargo, no será un reto para aquellos jugadores acostumbrados a los juegos de puzles o lógica.  
La dirección artística, al contrario de lo que han comentado otras personas, a mí me ha parecido muy cuidada. El pequeño efecto de las partículas brillando por el aire y flotando contribuye a crear un clima de secreto, misterio o antigüedad olvidada en algún desván perdido. La UI, por ejemplo, es una de mis partes favoritas. Para contribuir a crear un clima de misterio y secreto, Fireproof Games optó por una tipografía con serifa, dorada, que sobreimprimen para darte las instrucciones de los controles y las pistas sobre un fondo semioscuro que invita al recogimiento y a la reflexión. Es fácil pasarte horas en esa habitación y sentir que la sensación de bucear en los secretos de una familia te aborde. Eso sí, tampoco esperéis texturas de altísima calidad: el juego es un port a Nintendo Switch desde móviles y como tal acusa la falta de detalles de este.

The Room: un juego de puzzles para principiantes en el género.

Una de las sensaciones que más se repetían en mi cabeza al jugar era de estar participando en mi propio escape room (actividad en la que un grupo tiene un tiempo limitado para reunir pistas en una habitación y conseguir escapar o resolver un acertijo) con la posibilidad de pausarlo en cualquier momento y continuar más adelante y con todo el tiempo del mundo para superar cada puzzle.
No es un juego excesivamente complicado, puede que nos atasquemos en algunos puntos pero si somos curiosos y revisamos bien la caja siempre descubrimos algo más que nos permite seguir avanzando. Por lo que si pensáis que una excesiva dificultad puede ser un obstáculo no os preocupéis, lo más probable es que podáis continuar sin problemas.
El ritmo de juego es el adecuado, se descubren las pistas a un buen ritmo y por ello el juego no llega a ser aburrido en ningún momento, aunque es cierto que se hace algo corto, si no hacemos ninguna pausa el juego puede acabarse prácticamente en menos de dos horas. De todas formas el juego te invita a jugarlo en secciones cortas, en las que resolvemos cada una de sus capas en cada sesión de juego que hagamos.
En un punto de vista algo más técnico el juego no destaca ni por su música ni por sus gráficos, es un apartado que cumple con su cometido pero que no destaca. Por lo menos no hace que desluzca el resto del juego y al venir de una experiencia de teléfono móvil es comprensible que se haya quedado anticuado y que la música no sea una de sus prioridades.
De hecho, solo recomendaría la compra a cualquier persona que no lo haya jugado anteriormente.

Conclusión de The Room

The Room es un título recomendable si te gustan los juegos de puzzles y buscas un juego corto con el que pasar las ratos muertos. Sin embargo, para estos casos puede que sea más recomendable la versión móvil ya que es probable que lo encontréis más barato y el añadido del control por movimiento no aporta lo suficiente como para ensombrecer a su versión de móviles.
The Room
7
The Room
The Good
  • Estética y UI muy cuidadas
  • Perfecto para inciarse
The Bad
  • Es realmente corto
  • No se presta a rejugarlo
  • Switch no le aporta gran cosa
  • 7
Categorías
AnálisisNintendo Switch

Concept artist y diseñadora artística de videojuegos. Actualmente ocupada trabajando en marketing para @pululart y desarrollando mi primera novela. ¿Mi superpoder? El insomnio productivo ;D

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