Wolfenstein Youngblood. Matar nazis, entretenimiento familiar. Análisis Xbox One

Un hobby que pasa de padres a hijos
Wolfenstein Youngblood

MachineGames vuelve a la carga con la ayuda de Arkane Studios tras el excelente trabajo realizado en The New Colossus para ponernos ahora en la piel de las hijas de Blazkowicz. Aunque Wolfenstein Youngblood no es parte de la trama principal de la saga su historia forma parte del canon, pero como spin off que es se nota que el equipo de desarrollo lo ha utilizado para realizar ciertos experimentos.

En busca de papá

La historia de este juego no tiene demasiado misterio. Las hermanas Blazkowicz tienen como misión rescatar a su padre desaparecido de las fuerzas nazis. Son inexpertas a pesar del entrenamiento que el conocido agente les dio durante su infancia y podemos decir que en esa evolución de novatas armadas es donde encontramos los únicos retales de narrativa que nos ofrece Wolfenstein Youngblood. A esto se le suman algunas cinemáticas entre misiones que nos cuentan un poco acerca de las protagonistas y la relación con su padre, pero sin profundizar demasiado. Lo cierto es que el peso de la historia que cuenta este título dentro de la saga es prácticamente nulo por lo que pueden estar tranquilos aquellos fans de Wolfenstein que no tengan pensado hacerse con esta entrega ya que esto no creemos que vaya a afectar de cara a los nuevos juegos de la saga principal.

Wolfenstein Youngblood

La novedad más interesante que nos hemos encontrado en Wolfenstein Youngblood radica en su estructura. Como ya hemos anticipado antes, esta entrega ha sido una especie de campo de pruebas, lo hemos notado en una estructura que abandona en cierto modo la linealidad para darnos algo más de libertad de movimiento. El juego cuenta con un total de 6 misiones en diferentes escenarios, una vez hemos superado la primera se nos abre la puerta a otras cuatro sin que tengamos un orden concreto para realizarlas. Cuando hemos pasado ya por todos los escenarios tenemos acceso a la misión final.

Esto es un arma de doble filo ya que, aunque le da un aire fresco a Wolfenstein Youngblood en varias ocasiones tendremos que pasar de un escenario a otro para cumplir objetivos secundarios y recorrer estos lugares una y otra vez se vuelve tedioso y repetitivo sobre todo por los tiempos de carga que tendremos que esperar.

Podríamos decir que el gran atractivo del juego se encuentra en el modo cooperativo obligatorio, aunque podamos hacerlo con la IA, ya que ambas protagonistas están siempre en escena. Jugar a Wolfenstein Youngblood con otro jugador puede ser realmente divertido siempre que la comunicación sea fluida. Coordinarse para acabar con los blindajes más pesados es realmente satisfactorio, pero lograrlo si nuestra compañera es la IA es realmente difícil. Ese juego en equipo desaparece y en ocasiones nuestra hermana es más un estorbo que una ayuda.

A pesar de esto es recomendable que al menos la primera misión la juguemos con la IA o que la iniciemos a la vez que el anfitrión de la partida cooperativa ya que la misión comenzará en el punto en el que esté este jugador y esto puede hacer que nos perdamos parte de la historia.

Wolfenstein Youngblood

Revisitando París

Más allá de los recuerdos de las protagonistas, toda la acción transcurre en la ciudad de París, eso sí con dos ambientes claramente diferenciados. Por un lado, tenemos la parte subterránea en la que pasearemos por las catacumbas de la capital francesa, mientras que por otro lado están las calles de la ciudad. Este es uno de los puntos donde Wolfenstein Youngblood nos ofrece una de cal y una de arena, mientras los escenarios al aire libre están realmente bien recreados con recovecos para ocultarte y diferentes escenarios remarcables, la zona subterránea termina siendo repetitiva. Al final volvemos a estar en París, una visión diferente a la que hemos visto en otros grandes títulos como Assassin’s Creed Unity pero con su encanto personal.

El espíritu de la saga sigue vivo con las sensaciones que nos deja su jugabilidad. Cada una de las armas disponibles nos ofrece una experiencia de disparo única que si demuestra estar a la altura del nombre Wolfenstein. Podríamos decir que el gunplay es lo más destacable sin duda alguna del juego.

Wolfenstein Youngblood

En cuanto al rendimiento del juego no hemos encontrado grandes problemas, Wolfenstein Youngblood se ha movido siempre de manera fluida, lo hemos jugado en Xbox One X, no ha habido problemas incluso en momentos de gran saturación de objetos en pantalla ni con grandes explosiones. Por último, el apartado sonoro está a la altura aportando la tensión necesaria en los momentos clave, pero no creemos que sea tampoco un punto a destacar.

Conclusiones de Wolfenstein Youngblood.

Si habéis leído el análisis completo ya sabréis que MachineGames y Arkane Studios han aprovechado este título para probar diferentes cosas novedosas. Habrá seguidores de la saga más contentos que otros con estos cambios. Pero más allá de esos cambios que son bastante subjetivos sí que es cierto que llenar de plomo a los enemigos sigue siendo una gozada y que la experiencia cooperativa es muy divertida.

La parte negativa la encontramos en unos tiempos de carga excesivamente largos y que sufriremos demasiadas veces y una ausencia de narrativa que difícilmente convencerá a aquellos que busquen algo más que los tiros.

Política de notas

Wolfenstein Youngblood
7
Wolfenstein Youngblood
The Good
  • El frenetismo cuando desenfundamos el arma
  • Los escenarios exteriores
  • El multijugador cooperativo
The Bad
  • La IA como compañera
  • Los tiempos de carga
  • Muy bueno
    7
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