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JBL Quantum One. Analizamos el primer headset gaming de JBL

Probamos los JBL Quantum One, un headset con unas características únicas y la carta de presentación del a marca en el mercado gaming....

BL lleva mucho tiempo en el mercado, siendo una de esas marcas a la que asociamos calidad y periféricos profesionales. Tras el crecimiento del mercado gaming JBL ha tardado, pero por fin se ha decidido dar el salto y nos muestra su carta de presentación, el JBL Quantum One, un headset pensado para disfrutar al máximo de nuestros juegos y que nos llega con una serie de tecnologías innovadoras que no vamos a poder ver en otros dispositivos, todo ello acompañado de la calidad que se espera de la marca.

Antes de comenzar, agradecer a la marca la confianza depositada en nosotros para poder hacer este análisis.

Características técnicas

Veamos cuáles son las especificaciones que nos aporta el fabricante.

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Como podemos ver estamos ante un headset «tipo» gaming en algunas características, teniendo una impedancia de 32 ohmios, drivers de 50 mm., micrófono extraíble… pero también algunos extras curiosos como su respuesta de frecuencia que se sitúa entre los 20 y los 40.000 Hz así como tecnologías que veremos más adelante y que lo convierten en un headset único.

Unboxing

JBL ha optado por un empaquetado de lo más llamativo y es que estamos ante su primer headset pensado para el gaming al 100%, por lo que no ha querido irse a diseños más sobrios. Tenemos en su parte delantera una imagen de los cascos, a todo color, y con algunas de sus características principales, mientras que por detrás vemos un resumen mucho más extendido.

Al abrir la caja, en formato libro gracias a su cierre con imán, nos encontramos con el headset propiamente dicho, su herramienta de conexión por USB, todo ello protegido en un blíster plástico. Tras esto una caja encierra todo lo necesario para disfrutar de el headset.

JBL Quantum One

A simple vista ya se ve que tenemos un headset gaming en nuestras manos, y es que vamos a tener todos los detalles que podemos encontrar en la inmensa mayoría de dispositivos: micrófono extraíble, iluminación led, unas características de acorde a los estándares e incluso superiores, software de gestión… Son muchas las características que tenemos por delante para analizar así que vayamos paso por paso. Empezamos por su apartado más técnico y es que el JBL Quantum One nos llega con una respuesta de frecuencia entre los 20 y los 40.000 Hz (como siempre os recordamos que el oído humano escucha de media entre los 20 y los 20.000 Hz, utilizando esas frecuencias extras para crear una armonía o suavidad extra), impedancia de 32 ohmios y un micrófono extraíble con un patrón unidireccional. También tenemos a nuestra disposición la posibilidad de utilizar su ANC o cancelador de ruido activo, que nos ayudará a aislarnos todavía más de los ruidos exteriores.

Para poder dar uso al headset tenemos dos opciones, usar su cable USB Tipo-C, el cual nos llega con una cómoda rueda para favorecer el sonido del chat o el sonido del propio juego siendo esta la única manera de dar uso a su software de gestión, o una entrada jack 3,5 mm. que nos permitirá utilizarlo pero sin sus principales características. Su compatibilidad es total, pudiendo usarse en Xbox, en todos sus modelos incluyendo pasada y actual generación, PlayStation, pudiendo usarlo tanto en PS5 como en PS4, Switch, Mac, móviles… aunque donde realmente destaca es en PC y es que aquí es la única plataforma donde podremos dar uso a JBL Quantum Engine, su software de gestión y el principal atractivo de este headset.

Dejando de lado sus factores gaming, vemos que su estructura se ha diseñado pensando en la comodidad del usuario y es que vemos que los cascos basculan a la perfección de todas las maneras posibles, lo que hace que tengamos ante nosotros unos cascos sumamente cómodos de utilizar ya que se adaptarán a la forma de nuestra cabeza. Si a esto le añadimos una espuma con una gran capa y sumamente suave, tenemos el periférico perfecto para utilizar durante sesiones de más de seis horas, lo que siempre es un dato a tener en cuenta. El micrófono, además de extraíble, es totalmente maleable, por lo que también nos permitirá moverlo y colocarlo en la posición que deseemos sin mayores problemas.

A estas alturas os estaréis preguntando por qué JBL no ha creado una experiencia inalámbrica, y más teniendo en cuenta que estamos ante un headset cableado con un precio de salida de 249€. Además del temido input lag, motivo por el que muchas veces se opta por un headset cableado en vez de uno inalámbrico, el JBL Quantum One cuenta no solamente con una calidad de sonido de alta definición, sino que nos trae un seguimiento de nuestra cabeza y diversas tecnologías que han hecho que la cantidad de información que debe transmitir el casco sea tan grande que no hay conexión inalámbrica que lo aguante. Es por esto que tenemos un headset que podemos conectar por USB, que dará uso a todas sus características, o por jack 3.5, que elimina algunas de ellas como la iluminación o el rastreamiento del movimiento de la cabeza.

Aquí es donde vamos a hablar de su principal característica, el Quantum Sphere 360. Si estáis puestos en el mundillo de los headsets y sus tecnologías es posible que conozcáis los Creative SXFI Air, unos cascos que cuentan con una tecnología holográfica de sonido ofreciendo un audio 3D con un posicionamiento increíble. Pues JBL ha creado algo parecido y lo ha llevado un poco más allá. Estamos ante unos cascos que son capaces de crear una experiencia de sonido con una fuente de sonido que imita muy fielmente el posicionamiento espacial, pero además que sigue nuestra cabeza y cambia, al instante, la fuente de sonido. Esto quiere decir que si escuchamos un sonido a nuestra derecha mientras jugamos y miramos hacia ese lado, físicamente, no en el juego, el sonido cambia y pasará de estar a nuestra derecha a estar en frente.

El problema de esta experiencia, que realmente funciona a la perfección y que tiene un impacto inicial bestial, es que al final no tiene mucha más utilidad que impresionarnos. Para juegos el posicionamiento funciona a las mil maravillas, y realmente estamos ante un sistema virtual de sonido 7.1 que funcionan muy bien, de los mejores que hemos probado, pero el seguimiento de la cabeza no tiene mayor utilidad, ya que si estamos jugando y escuchamos algo a la derecha, utilizaremos el ratón para mirar, no la cabeza. Lo mismo ocurre con el VR que ya de por sí tiene un seguimiento de la cabeza.

Si queréis conocer en detenimiento cómo funciona el Quantum Engine así como ver en detalle el JBL Quantum One, os aconsejamos que le echéis un vistazo a nuestro vídeo análisis.

Conclusiones y experiencia de uso

Estamos ante un headset con un precio no precisamente bajo, y es que es un dispositivo cableado que nos llega por 249€. Su comodidad está fuera de toda duda y es que durante las horas que los hemos utilizado no hemos tenido ni el más mínimo síntoma de fatiga, en parte gracias a su increíblemente suave acolchado y a la tremenda basculación que encontramos en su diadema y cascos. El sonido, que es uno de los aspectos principales de un headset, está muy bien logrado, ofreciendo gran calidad incluso si subimos mucho el volumen, no mostrando distorsión, pero que para nuestro gusto peca quizás un poco del uso de graves, siendo tremendamente potente en este aspecto y dejando un poco más de lado los agudos, incluso si usamos el modo plano en su ecualizador. Por esto se convierte en una herramienta tremendamente útil en videojuegos y cine, pero que en el caso de música va a quedarse un poco más atrás. No es que no vayamos a poder disfrutar de ella, ni mucho menos, pero quizás por el precio y la capacidad de reproducir sonidos en alta definición, sí que esperábamos un poco más.

El uso del sistema de reducción de ruido activa es bastante anecdótico, y si bien es cierto que algo se nota, por ejemplo si nuestros ventiladores se escuchan algo o hay una conversación algo alejada, su potencia es bastante justita, por lo que el propio sonido del headset ya va a darnos el mismo rendimiento de aislamiento acústico. Por último llegamos a las tecnologías que más nos han llamado la atención al principio y que ha sido la gran apuesta de JBL, innovando en términos como el rastreo del movimiento de cabeza que nos da la tecnología Sphere 360. Si bien cuando lo probamos impresiona bastante, especialmente lo bien que lo hace, no vamos a tener un uso práctico en absoluto. En juegos donde la posición sea importante, vamos a utilizar el ratón para mirar a esa zona, no la cabeza, lo que hará que el sonido se quede casi siempre de frente, y en VR este efecto es todavía más inútil ya que las gafas de realidad virtual ya seguirán el movimiento de nuestra cabeza por sí solas. Eso sí, hay que decir que el efecto de sonido envolvente, sin contar la captura de movimiento, es de los mejores que hemos probado, dándonos un 7.1 de muchísima calidad y que crea de verdad ese efecto envolvente que nos va a ofrecer una gran ventaja en shooters y títulos donde ecolocalizar enemigos es importante.

Por todo esto y lo anteriormente mencionado, le otorgamos los galardones de producto premium y diseño. Podéis encontrar los JBL Quantum One en Amazon.es a un precio de 249€.

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Apasionado del mundo de los videojuegos, cine, música, rol, literatura... todo lo que tenga que ver con la creatividad. Escritor frustado con sus propios guiones.
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