Razer Tartarus Chroma. Análisis y unboxing

tartarus chroma

Tras un tiempo en el mundillo del PC gamer, vemos que el mercado está lleno de multitud de posibilidades, sobre todo en lo que a experiencia de juego se refiere con nuestros periféricos. Cuando nos metemos en materia y comenzamos a jugar muchas veces no necesitamos un teclado al completo, desaprovechando gran parte de él (y en algunos géneros prácticamente sin tocarlo). Razer ha querido maximizar la experiencia de juego con un mínimo de espacio y fruto de ello ha creado dos periféricos: Razer Tartarus Chroma, el hermano pequeño, y Razer Orbweaver Chroma, el mayor.

En esta ocasión nos vamos a centrar en el pequeño, un dispositivo que contiene unas cuantas funciones menos así como un tamaño más reducido, pero que también nos trae alguna ventaja como es menos tiempo de aprendizaje para acostumbrarse a él o un precio más ajustado.

Características principales

Como siempre, dejamos que sea el propio fabricante el que nos cuenta cuáles son las principales características de este Razer Tartarus Chroma.

Como podemos ver tenemos ante nosotros un teclado de tamaño reducido pero que nos permite una configuración total con hasta 25 teclas programables (contando teclas, botones y el pequeño pad) mediante el uso del Razer Synapse. Esta herramienta que la compañía pone a nuestra disposición será fundamental para la experiencia ya que será con la que podamos crear un número ilimitado de perfiles, macros y configurarlo a nuestro antojo.

Como no podía faltar tendremos a nuestra disposición una iluminación Chroma de 16.8 millones, algo a lo que la marca ya nos tiene acostumbrados con casi todos sus periféricos. Las teclas de membrana (uno de los aspectos más importantes que lo convierten en el hermano pequeño con un precio reducido) tienen incluido un sistema totalmente anti-ghosting n-Key Rollover, lo que nos garantiza que no tendremos problemas de realizar múltiples pulsaciones. En total tendremos a nuestra disposición 15 teclas con un tamaño de 153 mm. de ancho, 186 mm. de alto y un fondo de 54,8 mm. lo que nos brinda un menor tamaño que su hermano mayor y, por lo tanto, mayor comodidad para los de manos pequeñas. Por último destaca el cableado mallado de nailon que termina en un USB con cobertura de oro.

Unboxing

Lo primero que podemos ver al tener la caja del Razer Tartarus Chroma en nuestras manos es que, fiel a su estilo, Razer nos trae una caja donde predomina el color negro, con su marca característica en verde y el periférico con una impresión brillante al frente. Esta parte nos permite abrirlo como si se tratara de un libro y ver, en primer plano, el Tartarus Chroma, pudiendo leer a un lado una pequeña introducción creada por Razer. En el lateral izquierdo podemos leer algunas de sus características principales y en el derecho un pequeño resumen en inglés y francés de qué es lo que podremos conseguir con él. En la parte trasera de la caja nos viene un esquema de cada uno de los elementos del periférico, así como un resumen más extenso de sus características esta vez también en español y portugués.

Una vez abrimos la caja podemos ver que el Tartarus Chroma viene envuelto en un plástico semirígido transparente que lo protege de los posibles golpes de los viajes, todo enclaustrado en otro plástico en esta ocasión con el verde típico de Razer. Por detrás de este marco podemos ver otro plástico transparente que es el encargado de proteger y guardar el cable mallado.

Como suele ocurrir con los productos de Razer, todo viene acompañado con un pequeño manual de instrucciones donde vemos, además de las principales características, una guía de instalación, de uso y de configuración. Aparte, también vemos una carta de agradecimiento y unas pegatinas con la marca para que podamos decorarlo como nos apetezca.

Razer Tartarus Chroma

Llega el momento de hablar de cómo ha sido nuestra experiencia con el Tartarus Chroma. Iniciamos el análisis de este periférico con un poco de respeto ya que es algo sumamente específico para los gamers, teniendo en cuenta que se busca, además de distintas mejoras en nuestra experiencia de juego, la posibilidad de no tener que viajar con un periférico tan grande como un teclado y no perder fiabilidad (o si nuestro espacio es reducido). La experiencia de aprendizaje es algo lenta, ya que tendremos que acostumbrarnos no solamente a su forma y ergonomía, sino también a la configuración que hayamos ideado que pueden ser muchas por lo que cada juego puede ser un mundo.

El Tartarus Chroma es la opción más asequible que podemos conseguir de esta categoría dentro de la familia de Razer y eso se traduce, principalmente, en que tenemos ante nosotros un periférico con teclas de membrana. Como debe ser en un dispositivo de estas características, contaremos con un sistema anti-ghosting, el n-Key Rollover, que trata a cada una de las teclas independientemente, lo que nos permitirá poder pulsar varias al mismo tiempo y que no haya pérdidas o bloqueos. Como podemos ver en la imagen, según lo conectamos el keypad funcionará como las míticas WASD de los shooters o juegos del estilo que nos pidan movernos con la mano izquierda, destacadas con las flechas. Con el dedo gordo podremos controlar el pequeño pad que tiene a su derecha pudiendo escoger entre 4 botones o 8 direcciones, así como la imitación de barra espaciadora y el alt, el tercer botón que veremos en esta zona. También vemos tres luces, que son las que nos indicarán qué mapa del teclado estamos utilizando mediante su combinación, pudiendo llegar a configurar hasta 8 mapas distintos.

La ergonomía que vemos en este keypad es un aspecto a tener en cuenta porque, como ya hemos dicho, vamos a necesitar algo de tiempo para adaptarnos a él. Sin embargo su reposa muñecas es muy cómodo y una vez nos hemos habituado nos permitirá largas sesiones de juego sin que nuestra articulación sufra, permitiéndonos además acercarlo a alejarlo de la base para mayor comodidad.. La total configuración de su teclado permite que, si nuestras manos son pequeñas, podamos bajar las correspondientes a WASD una o dos filas.

Una vez tenemos instalado el Tartarus Chroma lo mejor es comenzar a configurarlo con el Razer Synapse, la aplicación que la compañía pone a nuestra disposición con sus dispositivos para poder sacarle el máximo partido. Para tenerlo a nuestro gusto vamos a necesitar algo de tiempo, ya que son muchas las posibilidades que nos ofrece, permitiendo que cada una de sus 25 teclas puedan tener una función distinta: una simple tecla, un macro, cambiar el modo de iluminación, cambiar el perfil, funciones multimedia, teclas de windows, teclas del ratón… todo esto y mucho más es lo que podemos introducir en nuestro dispositivo.

Desde Synapse también podremos controlar la iluminación del dispositivo, teniendo a nuestra elección cuatro posibilidades: estática, ciclo spectrum (con 16,8 millones de colores), respiración y ninguna. No son muchas las variantes que nos ofrece, menos si lo comparamos con su hermano mayor, pero más que suficientes si lo que queremos es tener una buena iluminación en las teclas.

Otra de las ventajas que nos permitirá utilizar el software de Razer es crear macros, con una gran libertad posibilidades. Pudiendo gestionar desde pulsaciones de teclas o clics hasta el tiempo entre ellas, nos da la posibilidad de que con una simple teclado podamos realizar varias acciones con total libertad. Esto suena muy bien pero hay que tener en cuenta que llegar a la combinación exacta que necesitamos o queremos va a ser un trabajo tedioso en algunos momentos, por lo que nos gustaría recalcar la curva de aprendizaje tal alta que tiene el Tartarus Chroma, desde las posibilidades de sus macros hasta hacernos con su forma. Eso sí, una vez hayamos conseguido dominarlo, estaremos listos para cualquier reto.

Tartarus Chroma contiene unos materiales de fabricación excelentes, que lo hacen duradero y resistente. Para que su experiencia de uso sea la mejor posible, por debajo tiene varias partes que están recubiertas de goma para que el dispositivo no se deslice, lo que nos da un agarre a la superficie donde lo usemos óptima.

Conclusiones

Razer ha puesto en nuestras manos el Tartarus Chroma, un keypad ideal para los más jugones que buscan sacar un plus de comodidad y personalización, pudiendo hacer prácticamente cualquier cosa con una sola pulsación de tecla. El hermano pequeño de esta clase de dispositivos nos ha dejado un buen sabor de boca, aunque hay que tener en cuenta que su curva de aprendizaje es bastante grande. Menores prestaciones que el Orbweaver pero con un precio mucho más asequible y conservando unos muy buenos materiales de construcción hacen que le otorgemos nuestro galardón de producto premium.

Podéis encontrar el Razer Tartarus Chroma en vuestra tienda GAME a un precio de 99,95€.

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